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DeWindt Lavandier and my father around 1950

In 1962 The investigations into political crimes committed by the Trujillo regime was under way. My father was called to testify about the disappearance of the Britos.– On July 20, 1951 the Quetzal, commanded by Alfredo Brito, was delivering cargo to Cuba and was 50 to 60 miles off its coast when it was intercepted by a Dominican Navy ship. The crew was arrested and brought to the Dominican Republic. Cuba denounced the Dominican Government since they felt that the act had happened in Cuban waters and Trujillo had violated their territory. A few days after the arrest, Alfredo Brito had a press conference dressed in his Naval uniform to say that he had been working as a spy for Trujillo and everything was just fine. But the word was that he had been tortured and threatened to say this. He and his cousin, Nelson, were taken to the Navy Base and my father and the rest of the commanding officers were told to take care of them. The Britos were given every comfort that a high ranking officer of the navy would have been given, since the Navy didn’t have jails and wasn’t prepared to keep prisoners and Alfredo Brito was a respected Navigator. The Navy refused to jail the Britos and later dispose of them. This refusal to deal with the Britos was ultimately what made Trujillo arrest the high command of the Dominican Navy and replace them with more trust worthy men who would be more inclined to carry out orders. That was how my father ended up as a political prisoner for 22 months.

The following is my father’s deposition about the Navy’s involvement in the Brito case. I am sorry that it is in Spanish. When I can, I will try to translate it.


Santo Domingo, D. N.
2 de Julio de 1962
Doctor Antonio García Vasques 
Procurador General de La República, 
Ciudad
Señor Procurador: 
En la primera local ha aparecido una información en relación a hechos que tuvieron lugar mientras el suscrito era subjefe de Estado Mayor de la Marina de Guerra. Como en dicha información se menciona mi nombre con el fin de que sea citado para esclarecer la desaparición de los señores Pedro Alfredo Brito Baez y Nelson Alcides Brito Salomon, me permito hacer una relación de los hechos, de los cuales tengo conocimiento, para que la justicia y la opinión publica queden debidamente edificadas y se establezca la culpabilidad donde la hubiera.

EL HECHO NAVAL

En la madrugada del 26 de Julio de 1951, unidades de la Marina de Guerra capturaron la motonave “Quetzal” (Ex “El Fantasma”) a la altura del estrecho de Yuca tan. El buque y su tripulación fueron conducidos a la base naval de las Calderas - demorando algún tiempo en Puerto Viejo de Azua. Los tripulantes, sanos, no maltratados, alimentados, es decir, tratados como seres humanos, tal como lo indica el Derecho Internacional Marítimo, fueron entregados a autoridades fuera de la jurisdicción naval. La orden de captura, la detenida del buque como presa en la base naval de Las Calderas y la entrega de la tripulación, en mano de la presidencia de la República, a través del entonces Secretario de Guerra, Marina y Aviación, Hector Trujillo y del Sub-Secretario de Guerra, Fausto Camaño. Hasta aquí, la intervención de la Marina de Guerra en el hecho naval es de hecho, en el cuadro del Derecho Internacional marítimos, no carece, en cuanto a la actuación de la Marina de Guerra se refiere, de bares y precedentes jurídicos.

EL HECHO POLITICO

A mediados de agosto, Trujillo y sus mas cercanos colaboradores, publicaron en la prensa un decreto indicando que los señores Pedro Alfredo Brito Baez y Nelson Alcides Brito Salomon, capitán y maquinista en la motonave “Quetzal” (Ex- “Fantasma”), respectivamente, habían sido ascendidos a Capitán de Corbeta, el primero, y a Alferes de Navío el ultimo, por servicios meritorios como agentes de Trujillo en el exterior y los trasladaron de la cárcel de San Cristóbal a la base naval de esta capital. Esto sorprendió a muchos oficiales navales, pero, lo cierto es, que la tiranía disponía de tantos recursos y se valían de tantos medios que era capas de confundir al mas suspenso y ávido de los observadores. La Marina  recibió a los Brito como oficiales navales, sin embargo, algo raro había en la orden de la presidencia, puesto que se indicaba que los Brito no podían ausentarse del recinto naval. Desde esos días hasta fines de 1951, Trujillo y sus colaboradores mas cercanos montaron mas de una pantomima vergonzosa y cruel con los Brito, lo cual surcitó el repudio pasivo de mas de un oficial naval hacia el Gobierno. Durante el tiempo que los Brito permanecieron bajo la jurisdicción naval, se les trato como a seres humanos, disponían de alojamiento de oficial, comían a la mesa con los oficiales, escuchaban la radio y leían los periódicos y asistían al cine de la base naval, hasta que un día, al Jefe de Estado Mayor de la Marina, comodoro Cesar de Windt Lavandier fué llamado a la Presidencia con carácter de urgencia. Se le reprochó la actitud de la Marina de Guerra para con los Brito y se le dijo que los Brito eran muy flojos. De Windt argumento que en la base naval no había cárcel publica ni privada y que si los Brito eran oficiales, como decía el decreto, lo correcto era que disfrutaran de las comodidades que le acreditaban sus rangos. La respuesta fue seca: La Marina debía de obedecer ordenes y no meterse en lo que no le importaba. Poco tiempo después se presentó en la base naval el general del ejercito, Frank Felix, con una orden en la cual le designaban Inspector de la Marina de Guerra. Todo estaba claro, la Marina quedaba vigilada por un oficial de la confianza de Trujillo. Al poco tiempo ordenaron el traslado de los Brito a la cárcel de San Cristóbal. Así se hizo. Desde entonces, los Brito quedaron fuera de la jurisdicción naval.

EL HECHO CRIMINAL
La tragedia de los Brito inquietó y atormentó a más de un oficial naval. Pero, la dura realidad era que la Marina de Guerra era una organización, y la maquinaria de represión de la tiranía era otra cosa. Cualquier oficial naval que mostrara la mas ligera sospecha de repudio hacia aquella maquinaria, sabia que estaba firmando su sentencia de muerte. Sin embargo, a pesar del peligro que este entraflaba, algunos miembros de la Marina de Guerra se preocupaban por el destino de los Brito. Tanto el suscrito, como algunos miembros, y ex-miembros de la Marina de Guerra, tienen información de que los Brito fueron vilmente asesinados el la cárcel de San Cristóbal, todos deben responsablemente cooperar en este asunto.

COMENTARIO

Las Fuerzas Armadas de la tiranía se debatieron siempre entre dos orientaciones: la de los oficiales profesionales que por mandatos vocacionales se vieron obligados a pertenecer a organizaciones castrenses que no fueron consecuentes con sus ideales y patriotismo, y la de los cavernarios que se vanagloriaban de adivinar los nefastos caprichos del amo omnipotente y prostituyendo sus funciones naturales se prestaban para actos abominables con el deliberado propósito de alcanzar las concesiones graciosas que luego le destacaban como militares “meritorios” al servicio de la patria. Es natural que durante la supervivencia de la tiranía triunfaron los últimos sobre los primeros. Es probable que la tragedia de los Brito sellara el martirologio de muchos miembros de la Marina de Guerra, unos desaparecidos para siempre, y otros que fueron empujados a las fúnebres mazmorras de la tiranía. La Marina de esa época de la tragedia de los Brito no ejecutó actos criminosos, ni fue indiferente con la suerte de sus compañeros de profesión.

Trujillo creó una Marina desorbitada persiguiendo sus nefastos propósitos. Sin embargo, siempre le tuvo miedo. No porque su escasa mentalidad lo llevara a un juicio sensato, sino, porque sus mas cercanos colaboradores le hicieron ver las inquietudes que bullían en las mentes de los atormentados marinos. De ahí que en mas de una ocasión el tirano tildara a los marinos: de “traidores”. Debemos admitir que la noble trayectoria, soñada y estimulada, por oficiales navales profesionales fue prostituida por mas de un frustrado. Con el ejemplo de Candito Torres es suficiente. Sin embargo, todavía quedan en la Marina de Guerra algunas semillas que la mano del bien repartió a pesar de tantos inconvenientes, que algún día germinarán y ofrecerán a la patria la pureza de su origen.

SALVEDAD

Me solidarizo con el señor Arturo Brito Baez en cuanto a su disposición para traducir ante la justicia un hecho que jurídica e históricamente debe ser esclarecido. Aun en las difíciles condiciones en que se vivía y se actuaba bajo el imperio de la tiranía, me esforcé siempre por ceñirme a los dictados rigurosos de mi conciencia. Como yo, se que lo hicieron muchos de mis compañeros. Por ello, estoy plenamente confiado en que los resultados de un juicio imparcial servirán para hacer resplandor de la verdad, que no es otra que esta: que cumplí siempre una tarea profesional y que mis actos estuvieron siempre ceñidos a un estricto cumplimiento de las normas de cortesía y humanidad, sin que estuviera en mis manos impedir la suerte que sobre aquellos desgraciados determino la sanguinaria mente del tirano.

CONCLUSIÓN

La tragedia de los Brito culminó en 1952. A principios de 1953 ya Trujillo había apretado el resorte de su terrible persecución contra mi persona. Luego vinieron las burlas, las mentiras y por ultimo la mazmorra fría donde pase meses sin ver la luz del sol. Mas tarde en el exterior volví a probar el acíbar de la cárcel, en defensa de los muchos Brito que también daban su vida por el mismo ideal que yo defiendo. Por lo demás, soy cristiano y creo en el triunfo final de la justicia. A ella me remito con tranquilidad de quien se sabe limpio de conciencia.

Atentamente le saluda
Rafael Alberto Arvelo Gonzalez

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Newspaper Articles and now-declasified top secret documents I have found about the subject:

Desaparición de Alfredo y Nelson Brito 1951, Miami Daily News (PDF)

1951 Central Intelligence Acency Top Secret Daily Report - page18 - Report on the Quetzal problem. - (PDF)

Foreign-Dispatch-habana-Quetzal-8-24-1951  - Report on the Quetzal - Page 3 - (PDF

Saint Pete Times Article on the Quetzal

Reading Eagle Dec23 1951 Britos

U.S. Embassy Report to Ambassador Bennet

 

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